CONDE DE BARAJAS: UN OASIS EN EL CORAZÓN DE MADRID

Un mercado de pintura, uno de los tablaos flamencos más famosos, un local australiano y un taller de cuero son algunos de los secretos que guarda una plaza en la que a diario se respira serenidad: la plaza del Conde de Barajas.

Si uno tiene la suerte de caer por la también conocida Plaza de los Pintores un domingo mientras se da una vuelta por la bulliciosa Plaza Mayor y sus alrededores, descubrirá un animado mercado, activo desde 1984, en el que mirar y adquirir pinturas y, por qué no, charlar con sus autores. Quizá no sea tan conocido como el parisino de Montmartre, pero, sin duda, encanto no le falta. Aunque esta no es la única sorpresa que depara esta plaza cargada de historia, de variada arquitectura y de locales muy especiales.

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Sus orígenes se remontan al Madrid medieval, aunque de aquella época solo queda el trazado irregular de la plaza.

Una de las características más destacadas de esta plaza es su bella arquitectura, compuesta por edificios de distintos períodos a los que se podrían dedicar horas de contemplación. Entre ellos, sobresalen especialmente tres:

El número 1, diseñado en 1888 por el arquitecto Francisco de Cubas, fue el Palacio de la Santa Cruzada y está construido en el lugar que ocupó el antiguo Palacio de los Zapata, edificio a partir del cual surgió la plaza allá por el s. XV.

 

El número 2 data del s. XVII y es uno de los edificios más antiguos de la villa. Como se puede observar en las imágenes, tiene las características propias de la arquitectura del Siglo de Oro. De cuántas historias, alegrías y penas habrán sido testigo sus paredes…

 

Y el número 6, nuestro favorito, un precioso edificio modernista construido en el año 1910 por Valentín Roca y Carbonell. Quién pudiera sentarse a leer, tejer o tomarse una copa de vino en esa espectacular galería, ¿verdad?

IMPRESCINDIBLES

EL MERCADO DE PINTORES. Todos los domingos del año de 10 de la mañana a 2 de la tarde, podrás descubrir diferentes estilos, temáticas, disciplinas y poéticas plásticas directamente de mano de los autores. Gracias a esta iniciativa surgida en 1984, la plaza, que por aquel entonces no vivía sus mejores momentos y era popularmente conocida como la «plaza de los porros», pasó a llamarse «Plaza de los Pintores».

 

FEDERAL CAFÉ. Siéntate a tomar un café con leche delicioso en el segundo local que la cadena australiana abre en la capital española. Y si tienes hambre, no te pierdas sus estupendos brunchs. Plaza Conde de Barajas, 3.

En el edificio del Federal, el número 3 de la plaza, vivió la filósofa española María Zambrano entre 1931 y 1936.

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LAS CARBONERAS. Cuando cae la noche, nada mejor que dejarse llevar por la pasión y el duende de este reconocido tablao flamenco, donde podrás disfrutar a la vez de una buena cena. Calle Conde de Miranda, 1.

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TALLER PUNTERA. El único comercio que hay en la propia plaza es una tienda/taller especializada en cuero, donde también se realizan cursos.

 

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Aquí termina nuestro paseo virtual por esta pequeña plaza del centro histórico madrileño. Nos despedimos con una cita de Zambrano, a quien seguro que esta plaza algo influyó en su espíritu, y nos vemos en la próxima.

«No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero»,                 María Zambrano

Texto: Silvia Rueda / Fotos: Itxaso Lara
Fuentes: http://www.madripedia.es y https://artedemadrid.wordpress.com/