BUSCANDO A GLORIA

Con motivo del centenario del nacimiento de Gloria Fuertes, nos adentramos en el que fuera el barrio de su vida y seguimos sus pasos a través de sus calles y de sus poemas. Este fue y es el Lavapiés de Gloria, ¿nos acompañas?

Para varias generaciones de españoles, Gloria Fuertes supuso nuestro primer contacto con la poesía, bien fuera en casa, en el colegio o incluso en la televisión con el programa «Un globo, dos globos, tres globos». ¿Quién no recuerda haber recitado alguno de sus poemas en la escuela? Gloria comenzó a escribir para la revista infantil Maravillas en 1939 y desde entonces y hasta casi el final de su vida en 1998 publicó numerosos poemas, cuentos y obras de teatro infantiles, convirtiéndose en una escritora muy popular.

«Es importante que los niños lean poesía. Y es más que importante, es necesario…»

Sin embargo, su obra se extiende más allá de la literatura infantil con una poesía íntimamente ligada a la vida que refleja de manera sentida y humana su trajinar con la realidad. Y es que, tal y como ella misma decía: «cada acto que hago es poesía; el poeta no es poeta si no hace lo que escribe, si no le ha pasado lo que escribe«. Descubrir a esta otra Gloria, así como su historia y sus lugares, no hace sino que la escritora madrileña sea aún más querida; que pase de ser una imagen entrañable de la infancia a convertirse en alguien mucho más real, como lo son sus poemas y los lugares de su vida…

Una tasca con mucha solera y muy taurina en la calle Mesón de Paredes es la primera parada de nuestro recorrido. La Taberna de Antonio Sánchez, en activo desde 1830 es el sitio donde Gloria Fuertes pasó muchas horas escribiendo. Si la recordamos en alguno de sus recitales televisivos, resulta cuanto menos curioso imaginársela sentada en esa mesa dando rienda suelta a la pluma mientras tomaba vino con pan… Bueno, o no tanto.

Muy cerca de la taberna, en el número 3 de la calle de la Espada, nació la poeta el 28 de julio de 1917. Hija de una costurera y un portero, pasó sus primeros años de vida , «alegres y divertidos«, jugando entre la plaza del Progreso (hoy en día, Tirso de Molina) y las calles colindantes. La escasez, la muerte de su madre y la guerra marcaron su infancia y su adolescencia. Aunque nadie mejor que ella para resumir en verso cómo fue su vida:

Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.
Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.

Nuestro paseo por el Lavapiés de Gloria continúa por las calles Tres Peces y Dos Hermanas, donde la escritora también residió. Aunque el barrio ha cambiado y ya no es aquel «con muchas necesidades, mucha puta y cualquier convento» que ella recordaba, todavía es fácil captar el espíritu castizo que la Fuertes mamó desde la cuna.

Continúamos por la antigua plaza de Cabestreros -ahora de Nelson Mandela- y por la plaza de Agustín de Lara, donde aún se conservan signos del pasado que le tocó vivir a Gloria, como la fuente de la República o las Escuelas Pías, que fueron bombardeadas durante la Guerra Civil.

Después, llegamos a la plaza que el Ayuntamiento de Madrid ha decidido dedicarle este año a la escritora madrileña para conmemorar su centenario: la plazuela de Gloria Fuertes, situada entre las calles Lavapiés, Ministriles, y Ministriles Chica. Un lugar tranquilo y alegre para sentarse a leer a la poeta.

08

Y, para terminar, regresamos a la Taberna de Antonio Sánchez para comprobar si el lugar nos inspira tanto como a Gloria y, sobre todo, para brindar por ella. Nos colocamos enfrente de la mesa sobre la que hay una fotografía de la poeta en la taberna y mientras nos bebemos unas copas de vino blanco a su salud, observamos divertidas cómo se sientan allí un niño de unos nueve años y su padre y qué contento se pone el chaval cuando descubre quién es la señora de la foto. Este año la ha leído en el cole, ha escrito una redacción sobre su vida y le «ha gustado un montón«. La magia de Gloria sigue conquistando a las nuevas generaciones.

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Texto: Silvia Rueda / Imágenes: Itxaso Lara
Imágenes de Gloria Fuertes: Fundación Gloria Fuertes
Fuentes: www.gloriafuertes.org, Historia de Gloria (Amor, humor y desamor), de Gloria Fuertes, edición de Pablo Gonzáles Rodas.

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