LA CALLE DEL OSO Y LA VERBENA MÁS AUTÉNTICA DE MADRID

Mantones y guirnaldas colgados de los balcones, música y limoná son algunas de las sorpresas que te encuentras en esta pequeña calle de Lavapiés que celebra las fiestas de San Cayetano más genuinas desde hace 37 años. Pero no las únicas. Bienvenidos a la calle del Oso.

Hay quienes aseguran que agosto es el mejor mes para estar en la capital, pues la ciudad se vacía, respira tranquilidad y, además, sus barrios se visten de verbena. Puede que sea un simple consuelo para quienes no les queda más remedio que permanecer aquí en el horno madrileño, pero lo cierto es que es perfecto para conocer el Madrid más castizo y disfrutar en sus calles como nunca. Buen ejemplo de ello, es uno de los mejores secretos que guarda el barrio de Lavapiés: la calle del Oso y sus fiestas de San Cayetano. Cuando uno llega allí por casualidad en los primeros días de agosto, lo que más llama la atención es el esmero con el que está decorada la calle, con coloridos mantones de Manila colgados de balcón a balcón. Esto si vas de día, porque si tienes la suerte de caer por allí a eso de las ocho de la tarde, lo que despertará tus sentidos serán el bullicio, la música y la limonada que se reparte de manera gratuita.

¿CUÁNDO SURGIÓ ESTA VERBENA TAN GENUINA?

Pues tal y como nos cuenta José Luis Tejedor, vecino de la calle del Oso de toda la vida y coordinador actual de la fiesta, «llevamos 37 años haciendo esto por la verbena de San Cayetano. En un primer momento, todo comenzó gracias a un grupo de gente que por aquel entonces tenía entre 13 o 14 años y a sus padres; entre todos se decidió adornar la calle en plan anécdota y empezar a pedir dinero a los vecinos para ello. En la esquina de la calle había una papelería donde se compraban las tiras y los farolillos«. Todo ello con la idea de recuperar las costumbres madrileñas más tradicionales y castizas, que se habían ido perdiendo con el paso del tiempo: «se empezó a decorar, a poner música y a hacer un poco como en el Madrid antiguo, cuando las gente se juntaba en las corralas, adornaba los patios, se hacía la limonada y se repartía. Incluso en los negocios también se hacía; por ejemplo, mi abuelo tenía una carpintería cerca y sacaban la limonada…«

«Comenzamos a decorar la calle, poner música y repartir limonada como se hacía en el Madrid antiguo, cuando la gente se juntaba en las corralas».

Y así, poco a poco, «la tradición fue pasando de padres a hijos, los pequeños fueron creciendo, se casaron, tuvieron hijos, etc. Y seguimos cogiendo el relevo generacional. Adornamos, hacemos nuestra limonada, ponemos nuestra música y, bueno, esto se nos está yendo un poco de las manos. Tenemos mucho auge«. Y es que cada año acuden más personas a la calle del Oso para vivir en primera persona sus días de fiesta. Y, aunque según nos aseguró José Luis, «cada vez somos menos preparando todo, estamos bien organizados y con el apoyo del ayuntamiento ya somos un referente de las fiestas de San Cayetano (plaza de Cascorro y aledaños)«. Porque, a pesar de no estar organizada por el consistorio, «es ‘la actividad’ de San Cayetano»

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LOS VECINOS DE LA CALLE DEL OSO

Los verdaderos protagonistas de todo esto son sin duda los residentes de la calle, que «asumen el coste de las fiestas con su aporte económico. Luego, los que nos encargamos de organizar todo somos un grupo de vecinos que antiguamente nos criamos aquí todos en la calle. La gente salía a tomar el fresco y de ahí todavía se mantiene un núcleo duro, que son quienes empezaron con esto realmente«, relata José Luis. Eso sí, la calle del Oso cuenta con la ayuda del ayuntamiento para permisos, cortes de la calle, publicación del evento en el programa de fiestas oficial de San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma… Por otro lado, los vecinos tienen también el apoyo de la iglesia de San Cayetano y del colegio Castilla, ambos en la misma calle, donde, entre otras cosas, guardan los materiales durante el resto del año o montan las guirnaldas. Gracias a la colaboración de todos, surgen fiestas tan bonitas como estas.

UN VASITO DE LIMONÁ, LA VOLUNTÁ

Si algo hay que beber en estas fiestas, sin duda alguna es la limoná, la otra gran estrella de la calle. «La repartimos de manera gratuita, siempre la hemos regalado, es la voluntad. Hay quien se toma un vaso y te da cinco euros y quien se toma diez y te echa cincuenta céntimos, pero, bueno, esto es así, y lo tenemos muy claro. Esto nos ayuda a sufragar los gastos que nos ocasiona el año que viene, toda la compra de vino, de limón, de fruta y de azúcar…«, nos cuenta José Luis, que también nos desvela que la de la calle del Oso tiene la particularidad de llevar vino tinto, limoná con alegría, y que este año han hecho ¡1900 litros!

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SAN CAYETANO, EL GRAN DÍA

Hoy, 7 de agosto, es San Cayetano, patrón del trabajo y de las parturientas, la fiesta grande de la zona de la plaza de Cascorro y de la calle del Oso, por supuesto. «Todos nos vestimos de chulapos y acompañamos al santo en la procesión. Además, ponemos un altar pequeño con un santito. Después, viene la parte más institucional en la que viene alguien de la junta y del ayuntamiento. Esperemos que Carmena se anime a venir un día a estar aquí con nosotros«. A las ocho de la tarde sale de la parroquia de San Millán y San Cayetano el santo en procesión vestido de claveles rojos y algún gladiolo y, según manda la tradición, «si le robas una flor de la carreta ese año no te va a faltar trabajo. Así que todo el mundo se echa encima… A quien cree, le funciona. A mí me ha resultado y a muchos amigos también«, nos asegura José Luis. ¡Habrá que probar suerte!

«POR LA NOCHE CAMBIAMOS LAS MANTILLAS Y LO CHULAPO POR LAS PLUMAS Y LOS FAROLILLOS… Y SALE EMI, QUE ES TODO LO CONTRARIO A LO ANTIGUO».

EMY Y SUS CHICAS, LAS ESTRELLAS DE LA NOCHE

Después de la procesión, la parte más institucional, un poco de baile y unos vasitos de limoná fresquita, el día 7 a las 22:30 h llega la gran sorpresa de las fiestas de la calle del Oso: la actuación de Emy y sus chicas, el colofón final. «Entonces pasamos de la tradición a la ‘trangresión’, cambiamos las mantillas y lo chulapo de Madrid por las plumas, los farolillos… y sale Emi, que es todo lo contrario a lo antiguo, y la gente se queda flipando«. Pero ¿quién es Emy? «Es una vecina del barrio que antes era un hombre y que tenía una peluquería aquí donde iban todas las madres y la gente joven a peinarse y se hizo mucha amistad con ella, para nosotros es un miembro más de la familia de la calle del Oso. Ella actuaba e imitaba a Rocío Jurado, -incluso tienen un gran parecido físico- y dijo: ‘pues ya que estamos en fiestas, voy a hacer un poco de lo mío’. El primer año tuvo mucha aceptación y al año siguiente vino con dos compañeras más y así hasta hoy que el espectáculo se ha convertido un poco en la continuación del orgullo gay que sigue en Madrid. La gente está encantada y nosotros también«, nos cuenta Tejedor. Y damos fe de que es uno de los shows más únicos que se pueden vivir en las calles madrileñas, donde se reúnen gentes de todas la edades y procedencias para disfrutar del arte de Emy. Nosotras allí estaremos…

Tradición, modernidad, libertad, alegría y buen humor se mezclan estos días en la calle del Oso, que al final no deja de ser una bonita metáfora de lo que es hoy  Madrid. Y si os pasáis esta noche por allí, muy atentos al número estelar de Emy: Como una ola, ¡la más grande! ¡Y viva San Cayetano!

 

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Texto: Silvia Rueda / Imágenes: Itxaso Lara

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