UN DÍA EN TARIFA

Situada en el punto más meridional de la Europa continental y entre dos mares, la bella Tarifa es mucho más que la capital del viento y sus impresionantes playas. Descubre aquí algunos de sus tesoros y siente el Sur en su máximo esplendor…

Seducidas por la fama de sus playas y de su buen ambiente, llegamos a Tarifa para pasar una semana de vacaciones después de una intensa travesía que bien merecería una película aparte, aunque esa, amigos, es otra historia. Sin duda, siete días dan para aprovechar al máximo el sol, el mar y el viento, tres elementos que van íntimamente unidos en la localidad gaditana. La playa de Bolonia y su duna, las ruinas romanas de Baelo Claudia, Fuentevaqueros y el Tumbao, Los Lances… Los atractivos de Tarifa son muchos y todos espectaculares, pero no conviene olvidar el casco histórico del pueblo y su enclave, pues, como no podía ser de otro modo, tienen una magia única. Nosotras, gracias a un día de fuerte Levante, tuvimos la oportunidad de sentirla de la mejor manera que existe para vivir un lugar: dándonos a sus calles.

Puerta de Jerez.

Tras un buen desayuno en el Surla (muy ricos sus huevos revueltos y su café), iniciamos nuestro paseo por la calle Batalla del Salado entre numerosas tiendas de ropa de rollo surfero y playero. Porque si algo hay en el pueblo, además de una constante brisa marina, son comercios, a cada cual más mono y cuidado. Poco que ver, por cierto, con los edificios de apartamentos y casas construidos sin ton ni son fuera del casco histórico. Eso sí, una vez que llegamos hasta él y atravesamos la Puerta de Jerez -única puerta que se conserva de las murallas de la ciudad- comienza el encantamiento tarifeño.

Callejear por sus calles es una delicia para la vista, con sus diferentes casas blancas con balcones y galerías, y esa luz tan maravillosa que tiene la costa gaditana y que, no en vano, le da nombre.

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Aunque no solo hay casas blancas en Tarifa, sino que de vez en cuando, te encuentras sorpresas como La Casa Amarilla, un edificio del s. XIX que conserva las características de la arquitectura típica andaluza. O edificios con otras notas de color, que logran que el conjunto sea aún más atractivo. Además, una de las ventajas de pasear sin rumbo es que, con un poco de suerte, te puedes encontrar con alguna puerta abierta y así contemplar la intimidad de un portal de azulejos o, mucho mejor, de un patio andaluz.

Para recuperar fuerzas antes de proseguir con el paseo, nada mejor que tomarse unas cañas o unos Barbadillo acompañando unas tortitas de camarón o unas croquetas de choco en el bar Los Melli o en El Otro Melli. Cuenta la leyenda que por una riña familiar se separaron y así surgió el segundo. Desconocemos si es cierto, pero el caso es que ambos son opciones estupendas para comer o la hora del vermú.

Llegamos a una de las plazas más importantes de Tarifa, la de Santa María, popularmente conocida como Plaza de la Ranita por su fuente de ranitas, todo un éxito especialmente entre los niños. Aquí se encuentra, entre otras cosas, el Ayuntamiento, de estilo neoárabe, la iglesia de Santa María o el Museo Municipal. Sentarse en uno de los bancos que rodean la fuente, a la sombra si es posible, y escuchar el murmullo del agua es todo un placer para los sentidos.

Tras hacer otra parada gastronómica para comer en El Francés, por supuesto, nos dirigimos hacia los castillos de Tarifa, porque sí, a falta de uno, la localidad gaditana cuyo nombre viene del árabe Al Yazirat Tarif o Isla de Tarif, cuenta con dos. El más importante es el de Guzmán El Bueno, que fue construido en el año 960 por orden del califa Abderramán III, sobre las ruinas de un antiguo poblamiento romano. Los cristianos, con Alonso Pérez de Guzmán a la cabeza, lo ganaron en 1292, y de ahí su nombre.

medidas: 1170 x 1794tamaño: 6 MB formato: TIFF

Foto: IAPH. (www.andalucia.org)

El otro, el castillo de Santa Catalina, se alza sobre un cerro mirando elegante hacia África. Se construyó en 1929 y se trata de una copia de un castillo italiano de estilo renacentista. Hasta hace poco, albergaba el observatorio meteorológico más meridional de Europa, aunque lo cierto es que observándolo, extraña que no se haya utilizado como localización en alguna producción audiovisual. Desde luego, ganas de subirse al torreón y lanzar una trenza dan.

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Tanto mencionar el punto más meridional de la Europa continental, no podíamos olvidar en nuestro recorrido el lugar más al Sur dentro de Tarifa, la Isla de las Palomas o Punta Tarifa. Un sitio con una energía muy especial, porque no solo está a 14 km de África -incluso en un día de bruma se puede divisar-, sino que se encuentra exactamente entre dos aguas, las del mar Mediterráneo y las del océano Atlántico. Se puede llegar hasta allí por una calle/carretera caminando entre los dos mares. De día impresiona y de noche, la luz del faro emociona.

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Punta Tarifa con el faro al fondo desde el lado mediterráneo.

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Y el lado atlántico.

Para terminar nuestro día en Tarifa, nada como ir a la playa de los Lances a disfrutar de uno de los espectaculares atardeceres gaditanos. Eso antes de dejarse seducir por la noche tarifeña… Pero eso ya merecería otro post diferente ;-). Por ahora nos despedimos hasta la próxima con este mítico tema de Paco de Lucía:

 

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Texto: Silvia Rueda / Imágenes: Itxaso Lara
Fuentes: http://www.andalucia.org, http://www.arteguias.com.

 

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